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Opinión

El empíreo de la perfumería posmoderna, una reflexión

Vamos a empezar remontándonos al geocentrismo de Ptolomeo, contenido en su trabajo canónico más referido, el Almagesto. En el mismo, este gran pensador de la antigüedad exponía su modelo empirista y positivista del universo, en el cual se establecía que la Tierra restaba inmóvil en el mismo centro del universo, y que el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas giraban a su alrededor. Estos elementos era calificados por el alejandrino como esferas celestes o cielos. De esta manera, los primeros siete «cielos» correspondería a los planetas conocidos entonces, y el octavo «cielo» contendría las estrellas. Más adelante, le teología medieval añadiría un noveno cielo, el Primer Móvil, no limitado ni contenido, así pues totalmente autárquico. Según esta concepción, inspirada en la doctrina aristotélica, esta esfera superior engendraba y regulaba el movimiento de todos los «cielos». Pues bien, el empíreo se encontraba por encima de estos nueve cielos, no estando limitado en modo alguno, ni conformado por materia. Así pues inmaterial y por ende espiritual, cuando no divino, no contingente, separado del normal discurrir del espacio-tiempo y así eterno. Y es precisamente aquí donde residen los ángeles, y las almas bienaventuradas custodiadas por estos, entre las tribunas de los beatos, más allá del purgatorio, donde reina Dios en su absoluta magnificencia ultraterrena.

Sí, llegados a este punto, usted lector necesitará una aclaración. Pues resulta que hace unos días me topé con una nueva y ciertamente llamativa propuesta de perfumería mal llamada de autor o nicho que tomaba como inspiración el concepto del empíreo, no en balde también adoptaba su nombre, Empyrean Parfums. Hasta aquí todo bien, pero cuando comencé a investigar sobre el asunto me encontré con no pocas cosas que me llamaron la atención, para mal… Vamos con ello.

Para empezar todavía sólo cuenta con un perfume en su catálogo, el cual todavía anda en desarrollo o producción, el nombre de este es ΓAIA, tal cual, en griego, que significa Gea (Tierra más correctamente) en español, refiriéndose a la diosa primordial y ctónica griega que representaba a la Madre Tierra. El responsable creativo da por sentado que todo el mundo sabrá identificar el significado de esta palabra, aunque imagino que se aclarará en la narrativa del empaquetado. Pero lo más estupefaciente viene ahora, cuando definen la razón de ser del perfume en estos términos, y cito literalmente de la página web:

For the high class, sexy, intelligentsia we invite you to experience a unique fragrance inspired by the legendary story of ΓAIA, the Earth, and her children. ΓAIA is a unisex scent that combines the essence of Apple of Eden, Calabrian Bergamot, Bulgarian Rose, Forest Berry, Egyptian Jasmine, Vanilla, and Sandalwood. Intricately composed for an intriguing and exclusive experience, this 50ml bottle captivates the senses of those around you and projects sexy, opulence, and intelligence.

Cuando creíamos que estábamos destinados a una experiencia intelectual, divina, elevada, alejada de los tópicos manidos de la literatura de la cosa, atendiendo a toda la palabrería y denominaciones elegidas, nos encontramos que la fragancia de marras está destinada a los pudientes, a la gente de clase alta, ¡y sexi!, cómo no. Ah, a los menesterosos que les den. A ver, lo del uso del palabro intelligentsia es también destacable, porque es un vocablo adoptado del ruso, que venía a identificar a las élites intelectuales del imperio, en la época de los zares, que desarrollaban labores encaminadas a fomentar las ciencias y la cultura. Por cierto, esta intelligentsia luego fue barrida de la faz de la tierra por las purgas leninistas y estalinistas, no quedó ni el polvo de ellos. Y Luego nos ofrecen el típico listado de notas, con especial atención a la manzana del paraíso, apple of Eden, otra tontería inclasificable. Todo ello, según el autor de este texto petulante y tontorrón, compuesto de manera intrincada para ofrecer una experiencia, cómo no, exclusiva (no en balde el perfume costará 233 dólares para 50 ml), porque recuerden que habíamos eliminado a los pobres de la ecuación, sólo queremos personas de clase alta como clientela, nada de pordioseros miserables. Y termina la chorrada con más apelaciones a lo sexi —recurso tan trillado e infantil que clama a los nueve cielos—, ¡y a la opulencia e inteligencia! Y uno no entiende como coño pueden apelar a la inteligencia de nadie con tan pobre y necio argumentario.

Ah, pero no queda ahí la cosa, porque si compra usted en preventa el perfume de marras, y doy por hecho que para atreverse a tal cosa, no será usted un mendigo pobretón o un indigente, esta gente le regala un libro ilustrado conteniendo poemas tipo haiku escritos por el propio perfumista (si es que acaso ha formulado el tipo los perfumes, que está por ver). Pero cuando echamos un ojo al libro de marras, descubrimos con horror que sus ilustraciones están hechas con un programa de inteligencia artificial, y son espantosas y catetas, así como los poemillas —que me barrunto también habrá compuesto una IA—. Es decir, el tipo que apela a la inteligencia, a la creatividad, que afirma que su oficio es el propio de un artista, recurre al plagio de una inteligencia artificial para ilustrar un libro que regala a la gente. Para mear y no echar gota. Les comparto una de las ilustraciones:

Todas son por el estilo, muy básicas, porque este hombre siquiera sabe emplear un prompt en uno de estos programas adecuadamente. Es más, su perfil de Instagram está lleno de arte cutre creado a la desesperada empleando IA simplona. Es todo tan mezquino y estulto que agrede a cualquier inteligencia, a esa que el mismo perfumista apela como clientela soñada para sus, ¡oh!, maravillosos y celestiales perfumes que serán, exclusivos para la opulenta y sexi intelligentsia, mientras los pobres serán vedados e internados en un gulag.

Pero lo más abracadabrante del asunto, es que el gachó recoge dos testimonios de gente del mundillo, que suponemos con cierto prestigio pero, que visto lo visto, andan a nivel parejo del responsable de Empyrean Parfums, sino más desabidos, y dicen, sobre el perfume —que no han olido—, y el libro de marras —que no creo hayan leído—, porque de otro modo no se entiende:

The mythical, the visual, and the olfactory intertwine to tell a story about scent through an inventive look at one perfumer’s creative process. This book should serve as a source of inspiration for all who wish to engage in a syn-aesthetic approach to artmaking.

Saskia Wilson-Brown, Director and Founder of Institute of Art and Olfaction

Exacto, el libro es una maravilla que servirá a todo aquel que quiera imbuirse en una experiencia sinestésica que lo aproximará al misterio del arte, dice Saskia. ¡En serio! Pero si el tipo ha empleado un programa para crear sus ilustraciones, a través de un software gratuito (DALL·E concretamente) que se inspira en el trabajo de artistas de verdad para plagiar y modificar su obra. ¿Cómo alguien que preside y dirige, y además es fundadora del Institute of Art and Olfaction, puede decir tantas tonterías en tan poco espacio? Si esta es la intelligentsia del mundillo de le perfumería, vamos apañados. Este pobre menesteroso que escribe para ustedes, no puede más que carcajearse de todos estos mentecatos.
NOTA: La ilustración que abre esta entrada muestra a Dante ante una visión del Empíreo en la Divina comedia.

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